Marta Serra y Álex Castro son los nuevos inspectores de homicidios en Menorca. Poco después de asumir el cargo, la consejera de urbanismo, Laura Vidal, es encontrada muerta, aparentemente por suicidio. Sin embargo, pronto descubren que se trata de un asesino en serie que simula suicidios. Todas las víctimas comparten un oscuro secreto relacionado con una red de corrupción urbanística, liderada por la mafia corsa, que utiliza la isla como base para sus alijos de droga.